Apuntes del Seminario: Cómo funciona la Magia (Un acercamiento práctico)




Little Witch and Shadow, Nico Niemi, sf


Cómo funciona la Magia: Atención en la forma mental + Perseverancia en la acción. 

Cuanto más clara es la formulación más sencilla será la ejecución, porque la energía invertida en el proceso encontrará menos huecos por los que perderse y menos resistencia. A veces gran parte del proceso se efectúa “Bajo Tierra”, simplemente limpiando obstáculos. 



Atención y repetición 

En el paganismo actual se usan con frecuencia dos o tres esquemas: Las ocho festividades del ciclo anual, los cinco elementos, con sus herramientas y atributos asociados, y los grupos de tres (Tríadas divinas, estadios, mundos, etc.) Es importante entender que estos esquemas NO son la realidad (del mismo modo que el mapa no es el territorio), pero nos ayudan a centrar la mente y crear enlaces rápidos a una serie de conceptos que trabajamos en conjunto. 

Cuando repetimos con frecuencia una secuencia como de las ocho festividades del ciclo anual, vamos interiorizando de manera vivencial (incluye trabajo físico, emocional y mental) los valores asociados a cada festividad, y lo mismo sucede al usar las herramientas. Sin embargo estas secuencias no tienen valor de por sí, son construcciones mentales y depende de cada uno las que escoja. 

El hecho de que cada tradición y cada grupo posean un conjunto particular de formas (físicas o mentales), permite la sincronización a la hora del trabajo conjunto. Podemos usar varios “kits” de herramientas sin ningún problema, pero los sistemas deben guardar coherencia en sí mismos. La crítica al eclecticismo no siempre es justificada; el problema no es la mezcla, sino la descoordinación. 

Cuando trabajamos en grupo, aceptamos unos estándares, formas o esquemas de referencia comunes que nos permiten sincronizarnos con el resto de individuos que conforman el grupo. Esto se aplica en otros colectivos, por ejemplo, el colectivo médico (excepto en España, por cierto) usa como lengua vehicular el latín, algo parecido sucede con los nombres de las especies animales y vegetales, del mismo modo que en las relaciones internacionales se ha acabado usando el inglés. Este aprendizaje no es en sí un objetivo, sino un entrenamiento. 

Nosotros no elegimos directamente el resultado, no cambiamos las cosas por el mero deseo de que así sea, más bien movemos palancas y resortes para que la máquina de crear realidades responda. El lenguaje “mágico” es una metáfora… Sin embargo, el "lenguaje no-mágico", o cotidiano, también lo es.
Todos creamos nuestra realidad, aunque no seamos conscientes de ello, por eso cuando aprendemos a observarnos sacamos tanta información y podemos cambiar tantas cosas: muchas dependen sólo de nosotros mismos y no nos habíamos dado cuenta antes. Debido a esto es importante que queramos las cosas de verdad (se habla de la “verdadera voluntad”, que casi siempre tiene que ser descubierta), porque si no las fuerzas no son suficientes, la atención se distrae con cualquier otra cosa. Muchas veces se trata antes de quitar lo que sobra que de introducir nada nuevo.