Ética y hechizos de amor, por Mike Nichols



Parece ser una ley inmutable de la naturaleza. Eres entrevistado por la radio, la TV o algún periódico local. El tema de la entrevista es la Brujería o el paganismo, y pasas la mayor parte del tiempo articulando inteligentemente tus creencias, tu devoción por la Diosa y la naturaleza, la diferencia entre la Brujería y el Satanismo, e iluminando al público en general. Al día siguiente, te inundan de llamadas. ¿Es gente felicitándote por una espléndida entrevista? No. Es gente que quiere saber más de la religión Wicca? Tampoco. ¿Gente que está vagamente interesada en lo que tengas que decir? Para nada. ¿De qué se trata? ¡Es gente pidiéndote que realices un hechizo de amor para ellos! 

Esto solía volverme loco. Respiraba profundo y explicaba pacientemente (por enésima vez) por qué ni siquiera haría hechizos de amor para mí mismo. Esto tenía por resultado que mi interlocutor se fuera enfadando o se pusiera a la defensiva, pero rara vez más ilustrado. “¿Pero tu no HACES magia?”, preguntaban. “Sólo de vez en cuando”, respondía yo. “¿Y no son la mayoría de hechizos de amor?”, insistían. Esta era la línea que realmente odiaba, porque ¡estaban en lo cierto! Al menos, si miramos la tabla de contenidos de la mayoría de libros de magia, encontraremos más hechizos amorosos que cualquier otra cosa. Esto parece ser así tanto en los grimorios medievales como en las modernas publicaciones de quiosco.

¿Por qué? ¿Por qué tantos libros contienen tantos hechizos amorosos? ¿Porqué tanto énfasis en un tipo de magia que, personalmente, he considerado siempre muy negativo? Y para hacer el asunto más confuso, los libros que se toman la molestia de dividir los hechizos entre magia “positiva” y “negativa” listan invariablemente los hechizos amorosos bajo el primer encabezado. Después de todo, argumentan, el amor es una cosa buena. Nunca sobra. Por lo tanto, cualquier hechizo que traiga algo de amor debe ser un hechizo BUENO. Nunca se plantean si el hechizo amordaza la voluntad ajena, y la hunde en cemento por precaución. 

Este es el motivo por el que siempre he asumido la magia amorosa como magia negativa. Hace años, una de las primeras cosas que aprendí como Brujo novicio fue algo llamado la Rede de los brujos, una especie de “regla dorada” en la brujería tradicional. Sentencia “Sin dañar a nadie, haz lo que quieras”. Se usa esta rede como una especie de prueba ética para un hechizo. Si el hechizo hace daño a alguien, quien quiera que sea (incluyendo a uno mismo), ¡entonces no lo hagas! 

Por desgracia, esta ley contiene un vacío legal lo suficientemente grande para hacer pasar una escoba voladora a través. Se suele decir, “Oh, esto no lo DAÑARÁ; es realmente por su propio bien”. Cuando escuches algo así ponte a cubierto, porque algo especialmente desagradable está a punto de ocurrir. 

Por esto desarrollé mi propia versión de la Rede. La mía dice que si un hechizo daña a alguien, O LIMITA SU LIBERTAD DE PENSAMIENTO O ACCIÓN EN CUALQUIER MODO, debo considerarlo negativo, y no realizarlo. ¿Demasiado estricto? Tal vez. Pero hay otra ley en la Brujería llamada la Ley del Triple Retorno. Ésta indica que cualquier poder que envíes, volverá eventualmente multiplicado por tres. No me arriesgo. Y los hechizos de amor del tipo “Haz-que-Bobby-me-ame”, definitivamente tienen un impacto en el libre albedrío ajeno. 

¿Pero por qué son tan comunes? Me llevó años hacer las paces con esta cuestión, pero creo que finalmente lo entiendo. Lo cierto es que la mayoría de nosotros NECESITAMOS amor. Sin él, nuestras vidas están vacías y miserables. Después de satisfacer nuestras necesidades básicas para la supervivencia, necesitamos afecto y compañerismo para tener una vida plena. Y si no aparece como lo tenemos en mente, algunos de nosotros podemos sentirnos tentados a FORZARLO a aparecer. Y nada puede ser más doloroso que amar a alguien que no nos corresponde. En consecuencia, la variedad más común de hechizo en el mundo es el hechizo amoroso. 

¿Existe alguna manera de realizar un hechizo amoroso y permanecer en los parámetros de la Rede? Posiblemente. Algunos maestros argumentan que si el hechizo no trata de atraer a una persona ESPECÍFICA, sino a la persona CORRECTA, sea quien sea, entonces no es magia negativa. Incluso así, uno debe asegurarse que el hechizo busca a las personas “correctas” recíprocamente, por esto nadie resulta dañado y ambos son felices. 

¿Queda alguna excusa para realizar hechizos del tipo “Haz-que-Bobby-me-ame? Sin respaldar este punto de vista, debo admitir que el argumento más contundente a su favor es el siguiente: Cada vez que te enamoras de alguien, haces todo lo que está en tu mano para impresionar a esa persona. Te vistes mejor, eres más atento, ingenioso y encantador. Y al mismo tiempo, inconscientemente pones en movimiento algunas poderosas fuerzas psíquicas. Si has entrado en una habitación en la que hay alguien a quien le gustas, sabes a lo que me refiero. Puedes SENTIRLO. Los defensores de esta escuela dicen que el hechizo amoroso sólo toman las fuerzas que YA ESTABAN allí – DEBEN estar allí si estás enamorado – y las canalizan de un modo más eficiente. Pero la energía es la misma, tanto si usas un hechizo para focalizarla como si no. 

No quiero tratar de decidir esto por ti. Cada quién debe llegar a sus propios códigos éticos a través de sus consideraciones particulares. De todos modos, quiero subrayar todos los cuentos con moraleja del conocimiento popular mágico acerca de los hechizos amorosos que salen mal. Si se ha usado un hechizo de amor para unir a dos personas naturalmente incompatibles, debe seguirse alimentando el hechizo con energía. Y cuando uno finalmente se cansa de esto (¡y lo hará, porque es un trabajo duro!) entonces el hechizo se derrumba en medio de un huracán emocional y psíquico que hará que los más tormentosos divorcios parezcan tranquilos en comparación. No es un cuadro bonito. 

Cabe señalar que muchos hechizos que pasan por amorosos son, en realidad, hechizos sexuales. No es nada sorprendente, teniendo en cuenta que nuestras necesidades más básicas usualmente incluyen sexo. Pero creo que deberíamos tener claro desde el principio de qué tipo de hechizo se trata. Y los mismos estándares éticos empleados para los hechizos de amor pueden aplicarse a los hechizos sexuales. 

El año pasado, el muy recomendable Isaac Bonewits, autor de 'Real Magic', dio una clase de magia sexual aquí en The Magick Lantern, y lanzó la siguiente regla general: Decide cuál sería el equivalente terrenal de tu hechizo, y pregúntate si podrías ser arrestado por ello. Por ejemplo, algunos hechizos son como mandar una carta postal a tu amado, mientras que otros son equivalentes a un secuestro. El primero es perfectamente normal y legal, mientras que el segundo es criminal. 

Un factor mitigante en tus decisiones puede ser la tradición particular de magia que sigues. Por ejemplo, he notado a menudo que los practicantes del Vudú (Voodoo) y la santería parecen mucho más centrados en las necesidades y deseos de vivir el día a día que en las consideraciones éticas abstrusas que hemos estado examinando aquí. Esto no es un juicio de valor – sólo una observación. Por ejemplo, la mayoría de seguidores de la Wicca AÚN no saben cómo reaccionar cuando un sacerdote Santero derrama la sangre de un gallo durante un ritual – a menos de sentirse algo mareados. La ética de una cultura no siempre es la misma que la de otra. 

Y hablando de tradiciones culturales, otra consideración es cómo la cultura considera el amor y el sexo. Se ha señalado que en nuestra cultura predominante, el amor y el sexo se interpretan en términos muy posesivos, en los que el ser amado se considera una propiedad personal. Si el hechizo usa este enfoque, tratando a la persona como un objeto, tratando de cortar por celos el resto de sus relaciones, su ética está seriamente en duda. Si el hechizo toma un enfoque más abierto del amor y el sexo, que no trate de limitar las otras relaciones de la persona en ningún aspecto, tal vez fuera más defendible. Tal vez. De todos modos, sería sabio preguntarse “¿Es éste el tipo de hechizo que me gustaría que alguien lanzara sobre mí?”. 

Hechizos de amor. Realizarlos o no. Si eres un practicante de magia, te aseguro que un día tendrás que tomar la decisión. Si lo has hecho ya, es una cuestión de tiempo. Y si la respuesta es afirmativa, entonces, ¿qué hechizos son éticos y cuáles no? Entonces tú, y solo tú deberás decidir si “En el amor y la guerra todo está permitido” o si existen otras consideraciones más altas, metafísicas.



Ética y hechizos de Amor, por Mike Nichols. Publicación original: Internet Book of Shadows, Sacred-texts, 1999. Traducido por Vaelia para Ouróboros ABC. Abril 2012. Imagen: Autor y fecha desconocidos, rescatada de "Breaking spells through prayer".

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