Aproximación a la historia del pentagrama



En la actualidad el pentagrama es un símbolo ubicuo del neopaganismo, de gran profundidad en los aspectos mágico y simbólico, aunque en gran parte esto es bastante reciente. Sin embargo, el   pentagrama es uno de los símbolos mágicos por excelencia, con miles de años de antigüedad, se ha empleado a través de la historia, en muchos contextos, de modo que es difícil encontrar a primera vista coherencia entre el listado de los significados que se le asocian.  

El diccionario de symbols.com apunta que probablemente fue descubierto como resultado de la búsqueda astronómica en relación con el planeta Venus, en la región del Tigris-Eufrates hace aproximadamente unos 6000 años. En consecuencia, lleva en origen una larga lista de símbolos y significados en relación con las divinidades que se asocian a este planeta. El pentagrama se asocia en ocasiones con la estrella del este, aparentemente idéntica a la Estrella de la Mañana, y el planeta Venus a la diosa de la guerra Ishtar o Astarté. La estrella de cinco puntas es muy popular aún hoy día en el ámbito militar.

El posible primer uso conocido del pentagrama data del período de Uruk alrededor de 3500 a.n e en la Ur caldea de la antigua Mesopotamia, donde fue encontrado junto con otras muestras del período asociado a los progresos más tempranos del lenguaje escrito. En los últimos periodos del arte de Mesopotámico, el pentagrama se empleó en inscripciones reales y fue símbolo del poder imperial que se expandía hasta las cuatro esquinas del mundo.

Lo que se sabe con toda certeza es que fue el símbolo en el sello oficial de la ciudad de Jerusalén entre el 300 y el 150 a.n.e. Para los hebreos, el símbolo se atribuía a la verdad y a los cinco libros del Pentateuco. En ocasiones el pentagrama recibe, de manera errónea, el nombre de Sello de Salomón en el misticismo judío medieval, de un modo paralelo al Hexagrama.

En la Grecia Antigua, fue llamado el pentalpha, figura geométrica compuesta por cinco alphas (mayúsculas). Al igual que civilizaciones anteriores, los griegos no atribuyeron generalmente otros significados simbólicos a las letras de su alfabeto, pero ciertos símbolos se conectaron con las formas o las posiciones griegas. La geometría del pentagrama y sus asociaciones metafísicas fueron exploradas por los Pitagóricos (después de Pitágoras 586-506 a.n.e), que lo consideraban un emblema de la perfección. Junto con otros descubrimientos de las figuras y proporciones geométricas, se transmitió en el arte post-Helénico dónde la “proporción áurea” se puede apreciar en los diseños de algunos templos.

Los primeros cristianos  atribuyeron el pentagrama a las cinco heridas de Cristo y desde entonces hasta épocas medievales, fue un símbolo cristiano poco usado. Antes de la época de la Inquisición, no hubo asociaciones malvadas al pentagrama.  Su forma implicaba Verdad, Misticismo religioso y el trabajo del Creador. El emperador Constantino I, tras ganar la ayuda de la Iglesia Cristiana en su conquista del Imperio romano usó el pentagrama junto al anagrama chi-rho (forma simbólica de la cruz) en su sello y talismán.

Sin embargo, fue la cruz (un símbolo del sufrimiento) antes que el pentagrama (un símbolo de la verdad)  el símbolo empleado por la Iglesia que posteriormente accedió al poder, cuyo destino manifiesto fue usurpar el dominio absoluto del Imperio Romano. El festejo anual de la Epifanía, la celebración de la visita de tres de los reyes magos al niño Jesús, así como la misión de la iglesia para traer verdad a los gentiles tenía como símbolo el pentagrama, (aunque en las época actual el símbolo se ha cambiado a una simple estrella de puntas en reacción al uso neopagano del pentagrama).

En la leyenda de sir Gawain y el Caballero Verde, el pentagrama era el glifo de sir Gawain, inscrito en oro en su escudo, simbolizando las cinco virtudes caballerescas - generosidad, cortesía, castidad, código de caballería y piedad. En época medieval, el Nudo Sin Fin fue un símbolo de la verdad y era una protección contra demonios. Fue utilizado como talismán para la protección personal y para guardar ventanas y puertas.

Tradicionalmente se ha considerado al pentagrama una poderosa protección contra el mal y los demonios y en ocasiones se lleva como un talismán que favorece el feliz regreso al hogar.  La vieja canción folk “Green Grow the Rushes, O!" hace referencia al uso del pentagrama sobre puertas y ventanas en el verso: “Cinco es el símbolo en tu puerta”.

El pentagrama con una punta arriba simbolizaba el verano, con dos puntas arriba (“invertido”) era el símbolo para el invierno. Durante el largo periodo de la inquisición, se promulgaron muchas mentiras y falsas acusaciones para favorecer los intereses de la ortodoxia y la eliminación de la herejía. El pentagrama se interpretó como un símbolo de una cabeza cabra o del diablo en la forma de Baphomet y se acusó a los Templarios de adorar al mismo. Posteriormente, la inquisición desplazó la atención hacia la brujería. En la lucha contra las brujas,  dioses astados como el Pan helénico se equipararon al Diablo cristiano y el pentagrama, símbolo popular de protección, fue asimilado al mal  por primera vez en la historia la historia, y recibió el nombre de “huella de bruja” .

En la fundación de Hermetismo, en el seno de sociedades ocultas de artesanos y estudiantes, lejos de los ojos de la iglesia y de su paranoia, la proto-ciencia de la alquimia se desarrolló junto con la filosofía oculta y simbolismo críptico. El simbolismo gráfico y geométrico llegó a ser muy importante y emergió un período de renacimiento. El concepto del mundo microcósmico del hombre como análogo al macrocosmos, el mayor universo del espíritu y de la materia elemental se convirtió en una parte de enseñanza oculta tradicional de occidente, como ya lo había sido mucho antes entre las filosofías orientales: Tal como es Arriba, es Abajo. 

El pentagrama, la estrella del microcosmos, simboliza el hombre dentro del Microcosmos, representando en analogía al universo  Macrocósmico. El pentagrama con una punta hacia arriba guarda cierta semejanza a la forma del hombre con las piernas y los brazos extendidos. En el Calendarium Naturale Magicum Perpetuum (1582) de Tycho Brahe aparece un pentagrama con el cuerpo humano sobrepuesto y las letras hebreas YHSVH asociadas a los elementos. Una ilustración atribuida a Agrippa, contemporáneo de Brae,  muestra en proporción similar los cinco planetas y la luna; en el punto de centro, los órganos genitales. Otras ilustraciones del mismo período realizadas por Roberto Fludd y  Leonardo de Vinci muestran relaciones geométricas entre el humano y el universo. Posteriormente, el pentagrama devino símbolo de la relación entre la cabeza y los cuatro miembros y, a su vez, entre la esencia concentrada pura de cualquier cosa (o del espíritu) y los cuatro elementos tradicionales de la materia: tierra, agua, aire y fuego - el espíritu es La Quintaesencia. 

No se conoce ninguna ilustración que asocie el pentagrama al mal hasta el s.XIX. Eliphas Levi Zahed asocia el pentagrama "invertido" - con dos puntas hacia abajo- con la imagen del Baphomet. En 1897, Stanislas de Guaita incluye en su libro "La clef de la Magie Noire"  un pentagrama con una punta hacia arriba y con el hombre microcósmico en su interior, y al lado otro con dos puntas hacia abajo y la cabeza de cabra de Baphomet. Es esta ilustración y la yuxtaposición en ella lo que ha llevado al concepto de que las diversas orientaciones del pentagrama hacían referencia a algo bueno o a algo malvado.

No fue hasta finales de los 60 que el pentagrama se convirtió en un símbolo talismán, coincidiendo con la subida de interés popular en brujería y la publicación de muchos libros sobre el tema (incluyendo varias novelas). Por otra parte, en el extremo de la reacción de la época ante el cristianismo, se estableció el culto satánico. La iglesia de Satán de Antón LaVey, adoptó como emblema  el pentagrama invertido en la imagen de Baphomet creada por Eliphas Levi. La reacción de la iglesia cristiana fue condenar como mal todo lo que tomó el pentalpha como símbolo, igualándolo, para condenar el símbolo en sí mismo, de un modo muy parecido a la actitud tomada en la posguerra hacia la esvástica






Vaelia Bjalfi,
2005, revisado 2012 para Ouróboros ABC.



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