Cuaderno de Campo para brujas V: Cinco planos para organizar la práctica mágica




La ejercitación es una de las partes más importantes del entrenamiento mágico, así como del entrenamiento de cualquiera que se encuentre en una vía de desarrollo personal. Para mayor sencillez y claridad, en el Cuaderno de campo dividiremos las prácticas propuestas según el "plano" en que se desarrollan: físico, astral, mental, espiritual o devocional. 

La clasificación en "planos" de la realidad es un modelo teórico que nos ayuda a orientarnos  cuando nos adentramos en la experiencia mágica. Tal como se presenta aquí, es un resumen muy simplificado de otros esquemas que se han empleado en la tradición occidental, aunque no cabe duda que hunden sus raíces en las tradiciones orientales.  No está de más aclarar que este modelo y la terminología asociada no existirían como tales en las formas de brujería popular, por ejemplo,  o en las tradiciones chamánicas. Puede existir una aproximación coincidente, o incluso un conocimiento común acerca de determinadas realidades, siempre matizados por una terminología y un orden particulares.

Algunas personas están convencidas de que sólo pueden trabajar adecuadamente con los modelos propuestos por su tradición o escuela y a menudo, obsesionados con esta "pureza", descuidan indagar en las influencias de las que éstas se nutrieron antes de verse así fosilizadas. Lo más usual, sin embargo, es que a lo largo de nuestro entrenamiento mágico aprendamos a reconocer y trabajemos con distintos modelos explicativos que nos ayuden a organizar la información que nos llega tanto a través de lecturas, de enseñanza oral, o de nuestra propia experiencia. Es posible que en el Cuaderno.,. veamos algunos. Al trabajar con modelos teóricos conviene tener presente aquello de que "el mapa no es el territorio".

Siguiendo esta línea, el esquema aquí presentado, basado en una división quintuple, no nos va a impedir entender, ni mucho menos va a invalidar, el modelo "chamánico" de los tres mundos -inferior, medio y superior-. Algo parecido sucede con los modelos mediante los cuales organizamos los elementos (tierra, aire, etc.) y sus propiedades, las asociaciones simbólicas a los puntos cardinales o incluso las festividades del ciclo anual.  Por último, añadiremos que el principal motivo de la elección de este esquema es que  se ha probado útil a la hora de organizar la práctica en el entrenamiento mágico de manera que todos los aspectos a desarrollar queden bien cubiertos. Por otro lado, partiendo de él no es difícil adentrarse en los modelos particulares que nos ofrece una tradición determinada.



Cinco Planos

El modelo de la realidad basado en planos tiene una función explicativa; los "mundos" o "planos" no constituyen realidades aisladas, sino diferentes aspectos de una misma experiencia, que además están conectados entre sí y se influencian los unos a los otros. Así mismo, es importante subrayar que estos planos no son lugares míticos a los que desplazarnos, sino aspectos que han formado parte de nuestra experiencia vital desde la infancia,  de forma automática , y de los que sencillamente vamos a ir tomando conciencia para conducir nuestras vidas con mayor efectividad.

Parte de la literatura dedicada al tema ha clasificado estos planos en "superiores" e "inferiores", lo cual suele llevar a desgraciadas confusiones. Ciertamente, desde la "altura" de los planos superiores podemos ver con mayor facilidad aquellos que quedan por debajo; sin embargo, cuanto más alto queramos llegar más sólida deberá ser la base en la que apoyemos nuestra construcción. Este es el motivo por el que para sostener adecuadamente nuestro desarrollo conviene poner atención en cada uno de  los diferentes aspectos por igual.



El plano físico corresponde a nuestras experiencias corpóreas, e incluye los fenómenos relacionados con el cuerpo sutil o doble etérico. Al ser el plano con el que estamos aparentemente más familiarizados, existe cierta tendencia a querer "avanzar rápido y pasar a otra cosa". Sin embargo, esta idea de cercanía con el cuerpo suele ser ilusoria y en cuanto empezamos a trabajar con él nos sorprendemos de nuestro nivel de desconexión (vivimos antes en la imaginación que en la corporeidad). El funcionamiento de nuestro cuerpo físico es un reflejo del funcionamiento de la naturaleza, de sus procesos, transformaciones y misterios: es el maestro más cercano que tenemos.

Por otro lado, además de repercutir en nuestra salud y vitalidad, la conciencia corporal puede ayudarnos a controlar nuestros estados de ánimo a voluntad, así como ampliar y enfocar nuestro rango perceptivo.  El trabajo en el plano físico puede determinará en gran medida la calidad de nuestras experiencias en el acercamiento a otros planos. En último término, pero no menos importante, el plano físico interviene en el proceso mágico, no sólo a la hora de demandar un deseo o una necesidad, sino al momento de permitir y facilitar - o negar y dificultar- su realización.



El plano astral es aquel en el que por lo general se realizan las prácticas mágicas en el sentido generalizado del término. Es el reino de la imaginación -dentro o fuera de control-, así como el área de las emociones, tanto positivas como negativas.  El trabajo en el plano astral puede ser fascinante, especialmente cuando nos damos cuenta de lo fácil que es y los excelentes resultados que puede rendirnos sin demasiado esfuerzo.

Lamentablemente es precisamente en este plano donde muchos aspirante se precipitan, sin respaldo del trabajo físico, y sin la conciencia de los planos mental y espiritual, y se pierden. Por lo general, esto no significa que vayan a enloquecer, pero a menudo se traduce en una pérdida de la capacidad de hacer algo efectivo - dentro o fuera de la magia - por culpa de una tendencia a creer en los propios fantasmas, ya sean criaturas encantadoras o aterradoras. M uchas personas que se sienten atacadas psíquicamente, han quedado atrapadas en este plano, a menudo antes por su propia torpeza que por causa de un ataque real. 



Al plano mental corresponden las capacidades del intelecto, pero también aquellas de la intuición. La importancia del plano mental reside en que desde él diseñamos o elegimos las formas en las  que invertiremos nuestros recursos físicos y emocionales (astrales). En el plano mental se objetivizan las metas y se identifica el camino para llegar a su realización.

El desarrollo  progresivo   en el plano mental ayudará a "limpiar" las percepciones que nos llegan alteradas a causa de nuestros deseos y temores, lo cual es más que suficiente para terminar con la mayoría de ataques y autoataques psíquicos. Otro beneficio del correcto desarrollo del campo mental es que nos permite localizar la  información que necesitemos para resolver un problema que nos salga al paso, o sencillamente seguir avanzando en el camino que hemos elegido.


El plano espiritual es un plano trascendente. Desde él nos damos cuenta que somos algo más que nuestro cuerpo, nuestras emociones o nuestro intelecto, e incluso más que la suma de los tres. Si quisiéramos simplificar el proceso mágico, o de transformación de la realidad por medio de la voluntad, podríamos decir que en el plano físico-astral surgen los deseos (y temores), el plano mental bien desarrollado trata de identificar la necesidad subyacente y elabora un plan para satisfacerla del modo que considera más adecuado. El plano mental devuelve una forma, una frase, una idea, un rito, etc. que se carga en el plano astral y se manifiesta o realiza en el plano físico. Cada plano tiene una función, y es posible imaginar porqué algunos proyectos mágicos no llegan a realizarse, o dan lugar a resultados que el practicante no supo preveer. 

El plano espiritual nos ayuda a entender y experimentar con mayor facilidad este proceso del viaje entre realidades, nos regala una visión que se encuentra fuera de ellas, que las engloba y las trasciende.  Aunque desde el plano mental podemos identificar los valores por los que decidimos conducirnos, es el plano espiritual el que nos lleva a cumplir estos propósitos, y a reafirmarnos en ellos en aquellos momentos en los que física, emocional y mentalmente sería mucho más fácil elegir otra opción.  D esde el plano espiritual  damos un sentido - y no sólo una dirección - a nuestras experiencias, toda vez que entendemos la necesidad de desapegarnos de las mismas.

La descripción de este plano variará en función de las escuelas, pero podemos aventurar que muchos de los valores compartidos por las diversas tradiciones de cualquier tiempo y lugar confluyen aquí.   El conocimiento del plano espiritual no es un requisito para la práctica mágica, pero es un apoyo fundamental en nuestro crecimiento personal.


El aspecto devocional debería forma parte en realidad del plano espiritual, de hecho, puede considerarse una manera de incursionar en él, pero aquí lo presentamos a parte por varios motivos.
Mientras el aspecto puramente espiritual tiene un carácter trascendente y universal, el aspecto devocional se trabaja en formas concretas (oraciones, ritos, ofrendas, danzas, etc.) que han dictado las diferentes tradiciones, o que el practicante ha elegido para sí.   Es importante entender que una persona puede ser practicante de magia, y/o seguir una vía de autoconocimiento y desarrollo personal SIN pertenecer a una religión o culto, y sin llevar a cabo prácticas propias de éstos.


Por otro lado, a lgunas personas e instituciones han llegado a suplantar las prácticas espirituales con una devoción exacerbada que repite hasta la saciedad las formas, pero ha quedado vacía de contenido. Esta práctica, a menudo rígida, puede servir para reforzar la disciplina personal en algunos aspectos, pero es también una trampa, en la medida que la función de búsqueda del sentido profundo de las cosas está desactivada por capas y capas de conformismo. 


Vaelia / Ouróboros ABC, 2012 


*Ilustración:  The Witch on her Broomstick, de Ida Rentoul Outhwaite, para el libro Enchanted Forest, 1921.

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