Cuaderno de Campo VIII : Trabajo mágico con visualización





La visualización en tanto que proceso es el uso de la imaginación para recrear en nuestro interior situaciones, sensaciones y emociones, y la visualización como técnica, el hacerlo de un modo consciente y conforme a nuestra voluntad. Como comentábamos en el Cuaderno VI, la visualización es una herramienta básica y se emplea desde en prácticas para la mejora de la capacidad de concentración, hasta en la  exploración del mundo astral.
Dado que el trabajo con visualizaciones es cómodo y bastante intuitivo, para muchos constituye la introducción a la práctica mágica. Sin embargo, para evitar posibles extravíos, es conveniente que  se establezca un objetivo claro - puede ser sencillamente "entrenamiento"- para cada ejercicio o sesión en los que vayamos a visualizar.


1) Reacreción de situaciones

La forma de visualización con la que estamos más familiarizados, incluso fuera del entrenamiento mágico, es la que solemos llamar "película mental". Algunos ejercicios de visualización implican el manejo de imágenes u  otros elementos fijos (una figura geométrica, una palabra...), que requieren de un mayor nivel de concentración y sin la práctica necesaria de la habilidad pueden causar cansancio, aburrimiento o desazón. La visualización dinámica, o recreación de situaciones, que sirve perfectamente a la consecución de objetivos y deseos, incluye múltiples elementos y variaciones, atrayendo por sí misma nuestra atención que, como se verá más adelante, es uno de los elementos clave en el proceso de visualización.

2) Recreación de sensaciones

Las sensaciones llegan a nosotros a través de nuestros sentidos físicos; la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto, así como a través de otros sentidos para los que no tenemos un nombre, como el sentido del equilibrio, del volumen o del espacio.
El objetivo de la visualización es la recreación interior de una experiencia determinada, por lo tanto, aunque -como su nombre indica- el sentido más implicado en el proceso sea el de la vista, cuantas más sensaciones podamos añadir a la práctica, mayor será la consistencia del escenario creado.

La visualización trabaja principalmente con la memoria y la atención. Si no tenemos demasiada práctica en la  recreación de situaciones, siempre podemos recurrir a un recuerdo nítido que conservemos del pasado. Cierto momento o experiencia que fue importante para nosotros, en el que nuestra atención quedó fijada y que se ha conservado a lo largo de los años.
Esta clase de recuerdos conllevan a menudo más que imágenes y palabras. Por ejemplo, si recordamos un día en el que subimos a la terraza y había sábanas tendidas, el recuerdo puede incluir el olor de la ropa limpia, la textura de esas sábanas aún un poco húmedas, el deslumbrante resplandor del sol sobre el blanco, la sensación del calor de un mediodía de julio, e incluso el graznido de unas gaviotas que pasaban por allí.

Pero las memorias también se crean. A menudo "pasamos" por la vida de un modo bastante distraído, sin darnos cuenta de aquello que nos rodea. No vemos los rostros de las personas que se cruzan con nosotros por la calle, y tenemos una idea vaga de que las hojas de los árboles son verdes, pero no nos detenemos a observar cuántos tipos de verde existen en un sólo árbol, o cómo los matices de luz influyen en esa gama de  colores a lo largo del día. Cuando nos disponemos a trabajar con la visualización llega un momento en el que no podemos depender de memorias de la infancia, por lo que deberemos emplear cierto tiempo de nuestra vida ordinaria a recabar este tipo de datos procedentes de los sentidos, con el fin de poderlos recrear posteriormente el escenario de la visualización.

De nosotros depende aquello a lo que decidimos prestar atención, y puede ser muy beneficioso recuperar o adquirir un sentido poético de la existencia. Todas las acciones mágicas se encaminan a mejorar esta vida de la que somos responsables, ya sea que nos haya sido concedida, ya sea que todo se deba a una afortunada casualidad. Nuestra visión interna y nuestra visión externa son capaces de alimentarse recíprocamente, y ambas dependen de la atención que nos corresponde enfocar. Podemos considerar que nada en la vida es mágico, o entender que todo lo es, podemos prestar atención a aquello que nos desagrada y nos hace sentir mal e impotentes, o podemos prestar atención a aquello que nos gusta y nos gusta sentir bien y nos anima. Pero es necesario entender, en cualquier caso, que se trata de una elección personal.


3) Recreación de emociones

Usualmente estamos muy apegados a nuestras propias emociones, es decir, nos identificamos con ellas dándoles más poder del que les corresponde, y permitiendo que nos definan. En muchos casos la situación es similar a ahogarse en un charco, por no darnos cuenta de que tan sólo con levantarnos el agua no nos hubiera llegado siquiera a las rodillas. En un mismo día podemos levantarnos eufóricos, deprimirnos a medio día, enamorarnos por la tarde, y sentirnos absolutamente tranquilos por la noche, y estas situaciones se repiten a lo largo de las semanas, los meses y los años. Así que no se trata de reprimir las emociones, sino de ser consciente en primer lugar de su fugacidad, y, en consecuencia, de la posibilidad de cambio en nuestro estado anímico.

Cuando dejamos que nuestras emociones nos definan no podemos imaginar que podamos cambiarlas por otras acordes a nuestra voluntad, pero el manejo de emociones es de hecho mucho más sencillo de lo que pueda parecer. Ya hemos dicho que el primer paso en la gestión de emociones es devolverlas a las dimensiones que les corresponden, el segundo es aprender a identificarlas. De nuevo, como en el caso de los sentidos físicos, hay emociones para las que tenemos un nombre claro (alegría, tristeza, celos..) y otras que deberemos nombrar con nuestras propias palabras (cómo me siento cuando llueve y no puedo salir de casa). Nuevamente el lenguaje poético o metafórico que se ayuda de imágenes y otras sensaciones puede ayudarnos al respecto.

En este punto debemos señalar la correlación y el vínculo que existe entre las sensaciones físicas y las emociones, que es una clave de los ejercicios de visualización, pero también de otros como el uso de fragancias y sonidos, o la conciencia de la postura corporal.
Una vez estaba sentada en la terraza de una cafetería con un amigo. El día era soleado y desayunábamos relajadamente, pero yo cargaba con la preocupación de que debía entregar un trabajo y el sistema de entregas hacía días que estaba fallando, así que también estaba impaciente y abatida después del último intento fallido. Entonces la persona con la que estaba me pidió que cambiara de postura,  me dijo "Fíjate, estás un poco encorvada, con el ceño fruncido, llevas tu mano a la frente constantemente y miras hacia abajo. Por favor, endereza tu espalda, quítate la mano de la cara y mira al frente". Lo hice pensando que no funcionaría, y sin embargo a los pocos segundos, no sólo mi ánimo era completamente otro, sino que era incapaz de sostener la actitud en la que me hallaba un momento antes.

Nuevamente, en el manejo de las emociones, la atención es una herramienta de la mayor importancia. Nuestro cuerpo, y otras partes de nuestro ser de las que nuestra conciencia es responsable, son como un animal que no pueden decirnos a través del lenguaje hablado si tienen hambre, sed o qué les duele, por lo que debemos observar síntomas, situaciones y posibles causas para dar el tratamiento adecuado. En ocasiones podemos pensar que algo que nos dijo otra persona nos causó un gran enojo, pero la causa real es simplemente que teníamos hambre, y en ausencia de ese hambre las mismas palabras no nos hubieran ofendido en absoluto. Esto es identificar nuestras emociones.

El tercer paso es aprender a desplazar las emociones no deseadas por aquellas que queremos en nuestra vida. Una vez hemos identificado una emoción no deseada, relativizamos su importancia, nuestra identificación con ella y la dejamos pasar. En su lugar atraemos la emoción deseada, que puede ser simplemente calma. En el caso de la visualización lo hacemos a través de la recreación de sensaciones vinculadas con ella que previamente hemos recabado y han pasado a formar parte de nuestro inventario personal. También nuestro cuerpo tiene memoria, de modo que podemos hacerle recordar cómo es sentirse bien.


El reino secreto


Cada persona es un mundo, y como indica el poema de Graves, es poseedora de un reino secreto que le corresponde organizar. Este lugar fuera del tiempo y del espacio es el punto de partida de muchos ejercicios mágicos, y también es un refugio y un taller de trabajo. En este caso concreto, enfocado a la consecución de objetivos y deseos, podemos considerarlo un escenario, en el que representar una obra determinada. Pero no está de más mencionar que si nos adentráramos en las posibilidades de la práctica mágica pronto nos daremos cuenta que más allá del escenario, más allá de las paredes y muros de nuestro pequeño teatro personal, se extiende un vasto mundo que otro orden de ejercicios y prácticas puede llevarnos a conocer.

La visualización puede ayudarnos a construir o mejorar el escenario con aquellos elementos, imágenes, sensaciones y emociones que recolectamos mediante nuestra atención. Cuantas más sensaciones, y emociones podamos invertir en él, mayor será su consistencia, mayor será, por decirlo de algún modo, su "grado de realidad", de manera que la recreación de situaciones y las experiencias desarrolladas en la visualización serán más vívidas y por lo tanto tendrán mayor impacto y repercusión sobre la realidad que entendemos como parte exterior de nuestras vidas.




Objetivos y deseos


Para comenzar a trabajar en la consecución de nuestros objetivos y deseos a través de la visualización (y a través de cualquier otra técnica) necesitamos definir correctamente estos objetivos y deseos. La diferencia entre unos y otros radica en que el objetivo es algo que sólo puede depender de nosotros, y se asocia a una fecha determinada, del mismo modo que formularíamos una promesa o redactaríamos un contrato. En el deseo sí existen e intervienen elementos que no dependen de nosotros, de modo que no podemos asegurar otra cosa que el cumplir con la parte que nos corresponde. En todo caso, debemos examinar cuidadosamente nuestros objetivos y deseos hasta poderlos conocer a cierta profundidad, pues nuestros deseos son en ocasiones síntomas de una demanda que no siempre sabemos interpretar.

La magia no debería emplearse para forzar las cosas, sino discurrir suavemente, de una manera natural: Cuando una puerta debe ser abierta por nosotros, alguien nos da la llave. En ocasiones tenemos ya la llave pero aún no hemos localizado la puerta. Pero forzar una puerta indica que o bien no tenemos la llave correcta, o bien estamos tratando de entrar a un lugar que no es nuestro.

Un ejemplo típico se encuentra en la magia amorosa, a menudo plagada de prácticas absolutamente contraproducentes que buscan en último término anular la voluntad de la persona supuestamente amada - ¿Dónde está el amor en esta situación? -. Que se pueda hacer no significa que sea ético hacerlo, y es importante tener en cuenta que las acciones carentes de ética no llevan a resultados agradables, no solucionan problemas, sino que los agravan, y mucho menos son capaces de dar una respuesta a las demandas reales que llegan desde lo profundo de nuestro ser, o desde nuestra verdadera voluntad.

Imaginemos que queremos tener una relación, y tenemos una idea de con quién nos gustaría tenerla. Esa persona puede gustarnos físicamente, puede parecernos interesante y podemos sentirnos muy a gusto a su lado. Si podemos ser correspondidos, lo seremos, y no hay de que preocuparse. Si no podemos ser correspondidos, tampoco hay motivos para preocuparse, porque de todos modos no lo seremos.

En este punto tenemos la opción de convertir esa atracción en obsesión, devenir víctimas y recriminar al otro  nuestro sufrimiento, amargándonos la vida y amargándosela a esa persona que se supone que queremos, o bien respetarla, dejar que haga su vida y dedicarnos a la nuestra. Realmente hay muchos peces en el mar, y muchas personas en el mundo: Si lo que queremos es estar con alguien que nos guste físicamente, nos parezca interesante y nos sintamos muy a gusto a su lado hay una cantidad inmensa de personas que pueden y estarán dispuestas a cubrir esta vacante. Nuevamente no hay que preocuparse, ni sentirse mal, ni recurrir a trampas que fuercen las cosas y empeoren a muchos niveles la situación.

Lo mismo puede suceder con un empleo, un proyecto, una casa, un auto o cualquier otro deseo que pretendamos manifestar, hay que tener claro que es lo que realmente queremos, para no errar en la respuesta que damos a la demanda, así como para poderla identificar cuando se presente bajo una forma que no habíamos previsto o considerado.

Una ventaja importante del trabajo con visualización en este aspecto es que nos permite la formulación más abierta y flexible de estos objetivos y deseos. Tal vez tenemos claro que queremos cambiar de casa, pero en  nuestro horizonte no ha aparecido aún una que nos llame la atención. Entonces podemos centrarnos en la raíz de nuestro deseo u objetivo, y hacer una lista detallada de requerimientos, (por ejemplo que sea más espaciosa que la actual, que tenga más luz, que las instalaciones funcionen correctamente, etc.) y trabajar ya con las sensaciones y emociones vinculadas a ellos (sensaciones de espacio, luz y emoción de tranquilidad).
Tener claridad respecto a aquello que realmente queremos o deseamos simplifica muchísimo los procesos y este es sólo uno de los motivos por el que vale la pena trabajar en ello. En el ejemplo mencionado, cualquier casa que cumpla con todos nuestros requerimientos estará bien para nosotros, y cualquier casa que no los cumpla puede ser descartada. Y nuevamente, no hay de que preocuparse, hay muchas casas en el mundo que pueden satisfacer nuestra demanda.



Desapego y agradecimiento

Al igual que en el uso de otras técnicas, aquí el desapego es importante. Para lograr la consecución de nuestros objetivos y deseos puede ser muy útil deshacerse de las ideas de necesidad y exigencia. Nos gustaría que algo pasara, que algo llegara a nosotros,  pero si no llega estaremos bien de todos modos.
Esto no sólo nos permite tomar conciencia de nuestro propio bienestar y reforzar la idea de que éste no va a depender de circunstancias en las que nos encontremos en un momento dado, sino que no depender de antemano de nuestro deseo es una buena manera de evitar crear una dependencia (y la carga de sufrimiento que esto conlleva) cuando el deseo se haga manifiesto.

Reconocer y manifestar agradecimiento de modo regular es una gran ayuda al respecto. Antes de empezar un trabajo mágico puede ser conveniente practicar un poco de este agradecimiento, respecto a las cosas buenas que ya tenemos o ya experimentamos, e incluso a aquellas malas experiencias que nos han llevado a darnos cuenta de las cosas que no queremos y pretendemos mejorar o sustituir (la lección está aprendida, gracias, me alegro de no tenerla que repetir), así como dar las gracias de antemano por lo que ha de venir, pues todo nos servirá y trataremos de encauzarlo de la mejor manera. Ahora bien, obviamente se aceptan sugerencias, y esas son todo el listado de objetivos y deseos claros que queremos manifestar y que siempre que encuentren el camino limpio de contraindicaciones así lo harán. Al mismo tiempo, esta actitud de agradecimiento nos ayudará a reconocer cuando nuestro deseo se ha cumplido, o cuando se presenta la ocasión para que esto suceda y podamos aprovecharla, en lugar de dejarla pasar.



Disposición y perseverancia

Como se ha ido viendo el trabajo con la visualización, aún en la forma sencilla de enfocarla a la consecución de objetivos y deseos, implica (al igual que influye en ellos) la colaboración con otras áreas y elementos de nuestra vida. Y, como en cualquier otro trabajo mágico, la acción en el mundo "ordinario" es una pieza importante.

Debemos estar dispuestos a actuar, dispuestos a decir sí cuando se presente la ocasión de realizar nuestro deseo o, al menos, de acercarnos lo más posible a él. Porque en ocasiones, cuando el cambio deseado es hacia un área que desconocemos o no dominamos es posible que necesitemos de esa preparación para recibir el deseo cumplido. Ayudamos a acelerar el proceso de manifestación cuando nos dedicamos a crear un espacio en el que nuestro deseo encajará a la perfección, en lugar de resbalar sobre una superficie no preparada y escapar de nuestras manos.

La perseverancia es un elemento importante en este aspecto. Podemos acercarnos progresivamente a nuestro deseo, y alcanzarlo por más lejano que nos parezca, pero necesitamos ser capaces de mantener ese deseo a la vista. Está bien que nos propongamos grandes metas, objetivos y deseos, pero dado que seguramente necesitemos un proceso de preparación para recibirlos, no podemos estarlos cambiando cada año, cada mes o cada semana. Estos objetivos o proyectos a largo plazo requieren ser mantenidos en el tiempo, y su imagen acompañarnos como una marca en nuestro mapa, seguros del lugar al que nos dirigimos y seguros de que llegaremos.

En ocasiones hay rodeos, pero los rodeos tienen un sentido. Por ejemplo, queremos una casa en Madrid, pero mientras estamos ahorrando para conseguirla surge una buena oportunidad de empleo en Barcelona. Prestamos atención a la situación: Aunque temporalmente debamos desplazarnos bastante lejos del lugar en el que queremos vivir, es posible que el empleo que nos ofrecen sea un trampolín para conseguir antes el dinero que necesitamos para adquirir la casa que deseamos, en Madrid. Así que viajaremos, conoceremos gente nueva, y nos haremos con un buen puñado de experiencias, etc. y una vez hayamos terminado con esto, si realmente queremos regresar a Madrid, podremos hacerlo y además tener la casa que soñábamos.

Por último, es necesario tener en cuenta que del mismo modo que nosotros hacemos sugerencias desde la conciencia acerca de lo que queremos vivir o experimentar, es posible que partes de nosotros, o de la Vida en sí nos hagan llegar sus propias sugerencias a través de la inspiración, o de una serie de hechos que se presentan en nuestra existencia. Es como cuando estudiamos en grupo y un compañero nos presenta (no impone) una forma distinta de resolver el mismo problema, conviene escucharla porque puede ser mejor que la que nosotros usábamos, y también hay que tener presente que si no nos convence simplemente bastará con no aplicarla, pero en todo caso es estúpido cerrarse, negarse a escuchar y considerar esa sugerencia como una ofensa, porque el objetivo no es otro que el de resolver un problema, así que nuevamente agradeceremos el gesto.


Vaelia 2010 / Ouróboros ABC 2012



*Ilustración: De Virginia Frances Sterret , para el libro "Old French Fairy Tales", 1920.


2 comentarios:

Ana Rb dijo...

El manejo de las emociones es tan dificil, tambien me resulta muy complicado centrar la atención. Una muy buena entrada. Gracias.

Chronos dijo...

Gracias! Simplemente gracias! Una forma muy sencilla y explicativa de poner las cosas! Muchísimas gracias por este artículo! Sirvió en mas que simple control de emociones y visualización! Fue mi sincronía de la noche :)

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