Grupos de Manipulación Psicológica




El significado de la palabra "secta" ha variado en las últimas décadas, asociándose hoy, casi invariablemente, a sectas nocivas. Para distinguir éstas de lo que sería un grupo reducido de participantes, necesitamos una definición más afinada, por ejemplo la que ofrecen en AIS (Atención e Investigación de Socioadicciones) :

Un grupo de manipulación psicológica (“secta coercitiva”) es una organización cerrada y de funcionamiento autoritario, que puede presentarse como ONG, asociación, grupo religioso, cultural, científico, político, artístico, terapéutico, etc. y en donde se exige la absoluta dedicación o devoción de sus miembros a una persona (líder), idea u objeto y en donde se aplican de forma sistemática procedimientos de influencia no ética (psicológica, control de la personalidad).

La dinámica de estas organizaciones puede provocar en sus miembros una total dependencia del grupo y/o del líder, en detrimento de sus relaciones personales y familiares, pudiendo generar diversas alteraciones psicológicas (inestabilidad emocional, incapacidad para mantener relaciones afectivas normales con personas fuera del grupo, etc.), sociales (alteración de las relaciones familiares y amistades, reducción o anulación de la capacidad para comunicarse libremente con personas externas al grupo, etc.) y físicas (alteración del sueño, desnutrición, deterioro del funcionamiento general, etc.).

Los grupos de manipulación psicológica tienden a presentarse bajo diversas formas para atraer al mayor número posible de seguidores y ocultan sus verdaderos objetivos, así como información relevante que pudiera generar desconfianza en sus futuros seguidores.

El principal objetivo de este tipo de organizaciones se centra en la obtención de poder a diversos niveles: personal, institucional, político y económico, por citar los más relevantes.

Los grupos de manipulación psicológica pueden inducir un trastorno de dependencia entre sus seguidores, con síntomas similares a los observados en otras socioadicciones o dependencias no farmacológicas (por ejemplo, dependencia interpersonal, dependencia a Internet, etc.).

Nótese que no reduce la existencia de grupos coercitivos al ámbito del culto o práctica religiosa, o al de las creencias, sino que lo amplía a otros como el laboral, político, etc. Esto es importante porque si bien muchas personas pueden ponerse en guardia ante la mención de algo "mágico" o "religioso", pero por algún motivo no hay manera de que reaccionen cuando la agresión o el peligro tienen otro origen.

Acerca de los procedimientos de manipulación psicológica destaca la búsqueda de puntos débiles y la posterior culpabilización. Esto puede ligarse al empeño por hurgar en el pasado de la persona reclutada, y en la obligatoriedad de realizar confesiones personales de manera pública (ante el grupo).
El grupo busca los puntos débiles de la persona, y si no se encuentran se crean, para más tarde proponer cursos, retiros, charlas, lecturas y otras actividades para buscar soluciones. Asimismo, esos puntos débiles se emplean para culpabilizar a los miembros.
Se altera la personalidad a través de la obligación de confesar al grupo los propios defectos y debilidades, para acabar mostrando al individuo que sin el grupo no hará nada.

Hay otros factores señalados por la AIS, como el establecimiento de unos programas que ocupen el tiempo, las energías y la mente de la persona reclutada, captando su atención en todo momento, de modo que la persona pueda ser posteriormente dirigida sin reservas hacia el fin que convenga al líder o líderes del grupo. Creo importante señalar en este  punto que existen grupos de trabajo perfectamente sanos que presentan una dinámica que exige un compromiso, sin embargo, en éstos no existe captación, siempre queda un espacio reservado al individuo, sus decisiones, su privacidad, y lo que se fomenta en ellos no es en ningún caso la dependencia, sino la coordinación.

En los grupos coercitivos, existe una amenaza velada (o no) de extorsión y castigo. Si la persona reclutada piensa en abandonar el grupo, toda la información que ha sido recopilada - vía, por ejemplo, las mencionadas confesiones públicas - acerca de la persona será revelada y usada en su contra. En grupos de corte esotérico, mágico o religioso, pueden existir amenazas de ataque en forma de maldiciones. En grupos de poder social, político, etc. podría ser la amenaza de que el grupo usara sus "contactos" para destrozar la vida del desertor.

Acerca de las posibles consecuencias en la vida de los captados por estos grupos, la AIS señala que las personas muestran cambios de actitud hacia el entorno previo. En principio, esto podría hacerlo cualquier persona sana que decidiera introducir cambios en su vida después de darse cuenta de que no está en el lugar que quisiera estar, pero los grupos de manipulación psicológica encontramos un matiz significativo: las personas afectadas no aceptan críticas y reaccionan con irritabilidad, sumado esto a la aparición de un discurso monotemático. Otro factor importante es que estas personas pueden mostrarse excesivamente autocríticas - y culpables -, justificando y tolerando como compensación el abuso (económico, laboral, sexual) que se pueda estar haciendo de ellas.

Este es un tema delicado para las personas que trabajamos con magia, o los interesados en el crecimiento personal... En nuestro mundo el miedo y el desconocimiento se dan la mano, y extienden sus dedos deseosos de señalar, acusadores. También uno puede encontrarse con el problema de describir a otros "en qué está metido", no porque tenga que dar explicaciones, sino por no preocupar a aquellos que le importan pero no saben de que vá todo esto, y pueden asustarse ante los cambios que está introduciendo en su vida (un cambio de trabajo sorpresivo, una separación después de una relación larga, cambios de grupos de amigos, etc.). En estos casos, lo mejor que podemos hacer es demostrar simplemente que estamos bien, que no hemos perdido el sentido común y que nuestras acciones no son fruto de ningún desvarío, sino que en todo caso corresponden a un cambio de estrategia por nuestra parte.

En el trabajo real de crecimiento personal los cambios se efectúan de un modo progresivo, de modo que las personas ajenas a ellos que nos rodean tienen tiempo de aceptarlos. En este punto existe una gran diferencia con los grupos de manipulación (que no he leído en los textos de la AIS), puesto que los manipuladores suelen emplear la euforia para vencer la resistencia del sentido común de los reclutados, algo que encontramos tanto entre fanáticos religiosos como en los procesos de selección de vendedores para empresas multinivel...

También existe el factor "panacea universal". Los grupos de manipulación suelen ofrecer la ilusión de un remedio a todos los males si uno permanece con ellos. A traves del grupo se obtendrá cualquier cosa que pueda necesitar en los niveles laboral, afectivo, de salud, etc. Tan fácil como presionar el botón de reseteo existencial, y empezar todo de ceros... con el material que nos den para llenar el gigantesco vacío creado. El aislamiento es otro de los rasgos distintivos de los grupos de manipulación psicologica, que buscan el contol absoluto del individuo. Si el grupo ofrece una solución "ideal" para cada aspecto de la vida (laboral, familiar, emocional, de diversión, etc.) está creando lazos de dependendencia que se extienden a todos esos ámbitos, y al exigir dedicación y atención completas y exclusivas, sumado al "reseteo" y corte con la "vida anterior", está dinamitando cualquier refugio personal y privado desde el que el individuo pudiera observar la situación "desde fuera" y cortando todos los lazos posibles con otras personas (ajenas al grupo manipulador) que podrían hacerle cuestionarlos motivos por los que está allí.

En los grupos sanos de crecimiento, se sabe que tal solución única no existe, que los conflictos o problemas, mejoras y cambios en general se abordan de uno en uno y según lo que su naturaleza exija. Se acepta que cada persona tiene una vida particular, y que el crecimiento suele ser de naturaleza no lineal. Según la tradición, puede concederse mayor o menor importancia al pasado, pero no se va a pedir que la persona se exponga, o exhiba sus puntos débiles, y tampoco se le va a pedir - ni mucho menos exigir- que corte radicalmente y de un solo hachazo con todo lo que deja atrás, aún cuando la persona lo quiera, precisamente porque hay que tener bien pensado por qué se va a sustituir aquello que desechamos de nuestras vidas... para que no acuda a ocupar el puesto algo igual, bajo otra forma, o incluso algo peor.


Post original publicado en Perro Aullador (2009), 
actualizado para Ouróboros ABC, 2013.

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