Apuntes del Seminario: El trabajo por objetivos y las preguntas clave


Little Witch and Shadow, Nico Niemi, sf
Trabajar por objetivos
Lo importante a la hora de poder establecer objetivos es poder definir con claridad lo que queremos y luego idear cómo conseguirlo. A menos que nos detenga el miedo nos dirigiremos por inercia hacia aquello que esté “programado” en nuestra mente, la gracia está en elegir el programa. Sin embargo, en este camino podemos encontrar algunos obstáculos:
- Miedo al fracaso, al rechazo o a la oposición. En el camino tropezaremos en varias ocasiones, y lo importante es aprender de la experiencia, amortizar el disgusto para que no se repita, volverse a levantar y seguir. Si estamos demasiado ocupados mirando hacia afuera no podremos bajar al inframundo dónde se preparan las semillas para que puedan crecer en la superficie.
- Miedo al cambio. El cambio nos da miedo, a menos que sepamos que es para mejor. Por lo tanto, si aceptamos el compromiso de seguir en la dirección determinada, sin importar los rodeos que debamos dar, cada experiencia servirá a nuestro propósito, y nada habrá que temer.
- No sentirse preparado. Muchas personas están preocupadas en quejarse de aquello que creen que les falta (o les sobra) y emplean esta excusa para retrasar el momento de ir a por lo que quisieran ver realizado en sus vidas.  


Preguntas clave: ¿Para qué? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Quién? 
Los objetivos personales y familiares (en el sentido extenso de la palabra, incluyendo nuestro círculo de amigos) determinan la calidad de la vida emocional, que es la base para un desarrollo positivo. Después de éstos vendrán los objetivos laborales, de negocios, y en general de desarrollo material y social. 
Los segundos son el ¿Qué? queremos hacer, y los primeros el ¿Para qué? queremos hacerlo. Es importante tener claro en primer lugar nuestros motivos, porque a menudo en el agobio de la vida diaria, ambas cuestiones pueden confundirse.  

Una vez vistos el ¿Qué? y el ¿Para qué? nos plantearemos los ¿Cómo? o ¿De qué manera? Esto implica no sólo la capacidad de trazar un camino que nos lleve a nuestros objetivos; también nos habla del precio que estamos dispuestos a pagar por aquello que queremos, y la capacidad de evaluar si vale la pena o no, en función de nuestros principios y prioridades.  
A medida que vamos avanzando, eventualmente alcanzaremos nuestras metas y éstas habrán de dejarse atrás. Siempre hay un paso más que dar, ya sea físico o mental, porque somos más que la suma de nuestros logros y fracasos. Pensemos en la persona que queremos ser, y esto nos llevará a responder a la pregunta: ¿Quién?  

En muchas ocasiones el estrés viene de vivir una vida externa no acorde con la vida interior, con nuestros valores. La última pregunta que nos queda por hacer es ¿Cuál es el siguiente paso que daré?  

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